“El Fin del Mundo” trabaja el material a partir del fuego, transformando los pigmentos en una superficie de ébano. La superficie, agrietada, deja entonces emerger delicadas zonas de nácares, reflejos de profundidades abisales. Este título apocalíptico lleva dentro toda la violencia infligida al planeta, por el hombre que la somete a una destrucción irremediable.